21 January 2019

Todo indica que el crecimiento económico mundial ha alcanzado su nivel máximo, pero se mantendrá en el 3 % en 2019-2020

Nueva York, 21 de enero. La economía mundial seguirá creciendo a un ritmo de alrededor del 3 % en 2019 y 2020 entre indicios de que el crecimiento mundial ha alcanzado su nivel máximo. No obstante, como se indica en el informe de las Naciones Unidas Situación y perspectivas de la economía mundial en 2019, que se ha publicado hoy, existe una preocupante combinación de problemas en materia de desarrollo que podría socavar aún más el crecimiento.

El Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, señaló lo siguiente: “Si bien los indicadores económicos mundiales siguen siendo favorables en general, no presentan una panorámica completa. En Situación y perspectivas de la economía mundial en 2019 se plantea con preocupación la cuestión de la sostenibilidad del crecimiento económico mundial ante el aumento de los problemas financieros, sociales y ambientales”.

Según las previsiones, el crecimiento mundial se mantendrá en el 3,0 % en 2019 y 2020, tras una expansión del 3,1 % en 2018. En los Estados Unidos se prevé que el crecimiento se ralentice hasta el 2,5 % en 2019 y el
2 % en 2020 a medida que se disipa el estímulo fiscal de 2018. En el caso de la Unión Europea se prevé un crecimiento estable del 2,0 %, si bien sobre él penden riesgos que inclinan desfavorablemente la balanza, como las posibles consecuencias negativas del brexit. En China se prevé que el crecimiento se reduzca moderadamente, del 6,6 % en 2018 al 6,3 % en 2019, y que el apoyo en materia de políticas compense en parte los efectos negativos de las tensiones comerciales. Por su parte, varios países de gran tamaño exportadores de productos básicos, como el Brasil, la Federación de Rusia y Nigeria, experimentarán, según las previsiones, un repunte moderado del crecimiento en 2019-2020, aunque desde un punto de partida bajo.

Pese a todo lo anterior, el crecimiento económico es desigual y a menudo no llega a donde más se necesita. En 2019 los ingresos per cápita se estancarán o crecerán mínimamente en varias partes de África, Asia Occidental y América Latina y el Caribe. Incluso en los lugares en que el crecimiento per cápita es fuerte, la actividad económica suele estar impulsada por las principales regiones urbanas e industriales, de modo que las zonas periféricas y rurales no se ven beneficiadas. Para poder erradicar la pobreza para 2030 será necesario que el crecimiento de África sea de dos dígitos y que la desigualdad de los ingresos se reduzca notablemente.

Las perspectivas se ven empañadas asimismo por la confluencia de varios riesgos que podrían perturbar gravemente la actividad económica e infligir daños considerables a las perspectivas de desarrollo a más largo plazo. Entre ellos cabe destacar la disminución del apoyo a los enfoques multilaterales, la intensificación de las controversias en materia de política comercial, la inestabilidad financiera debida a la existencia de un nivel de deuda elevado y el incremento de los riesgos climáticos a medida que aumentan los fenómenos meteorológicos extremos en el mundo.

Existen varios riesgos importantes que, en su forma actual, menoscaban las iniciativas dirigidas a implementar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, plan aprobado universalmente que contiene 17 objetivos específicos para promover la prosperidad y el bienestar social al tiempo que se protege el medioambiente. “Además de varios riesgos a corto plazo, cada vez es más urgente hacer frente a problemas mucho más fundamentales. Algunos problemas que hasta ahora considerábamos que eran a largo plazo, como el cambio climático, se han convertido en riesgos a corto plazo inmediatos”, puso de manifiesto Elliot Harris, Economista Principal y Subsecretario General de Desarrollo Económico de las Naciones Unidas.

Para fomentar el desarrollo sostenible es indispensable fortalecer la cooperación mundial

En el informe se destaca que para fomentar el desarrollo sostenible es indispensable fortalecer la cooperación mundial. A la hora de formular políticas a nivel mundial, el enfoque multilateral se enfrenta a dificultades considerables, como la tendencia a adoptar medidas unilaterales de alcance cada vez mayor. Se han materializado presiones en los ámbitos del comercio internacional, la financiación del desarrollo internacional y la lucha contra el cambio climático. Estas amenazas se plantean en un momento en que la cooperación y la gobernanza internacionales son más importantes que nunca, ya que muchos de los desafíos mencionados en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible tienen carácter mundial y para superarlos es necesario actuar colectiva y concertadamente. La disminución del apoyo al multilateralismo también plantea dudas sobre la capacidad de adoptar medidas en materia de política de manera concertada en caso de que se produzca una perturbación mundial generalizada.

Las tensiones comerciales mundiales constituyen una amenaza para las perspectivas económicas

En un contexto de aumento de las tensiones comerciales, el crecimiento del comercio mundial se redujo a lo largo de 2018 hasta el 3,8 %, desde el 5,3 % registrado en 2017. Si bien las tensiones han repercutido materialmente en algunos sectores, por el momento las medidas de estímulo y los subsidios directos han compensado gran parte de los efectos negativos directos en China y en los Estados Unidos. No obstante, la intensificación prolongada de las tensiones comerciales podría perturbar gravemente la economía mundial. Los sectores afectados directamente ya han sido testigos del aumento de los precios de los insumos y de demoras en las decisiones sobre inversiones. Cabe esperar que estos efectos se propaguen por las cadenas de valor mundiales, en particular en Asia Oriental. La ralentización del crecimiento en China y en los Estados Unidos también podría reducir la demanda de productos básicos, lo que afectaría a los exportadores de esos productos de África y América Latina.

El endurecimiento abrupto de las condiciones financieras mundiales podría desencadenar la inestabilidad financiera

Al endurecerse las condiciones financieras mundiales, el aumento inesperadamente rápido de las tasas de interés o el fortalecimiento notable del dólar de los Estados Unidos podría empeorar la fragilidad de los mercados emergentes, lo que aumentaría el riesgo de sobreendeudamiento. Este riesgo puede verse agravado aún más por las tensiones comerciales mundiales, el ajuste de la política monetaria en las economías desarrolladas, las perturbaciones en los precios de los productos básicos o las disrupciones políticas o económicas internas. Muchos países de bajos ingresos ya han experimentado un incremento notable de la carga de intereses. Son particularmente vulnerables a las dificultades financieras los países que tienen una deuda considerable en dólares, un déficit fiscal o en cuenta corriente elevado, grandes necesidades de financiación externa y mecanismos limitados de amortiguación en materia de políticas.

Los riesgos climáticos aún no se tienen plenamente en cuenta al adoptar decisiones económicas

Es imperioso modificar de raíz la forma en que el mundo impulsa el crecimiento económico. A la hora de adoptar decisiones económicas hay que tener en cuenta plenamente los riesgos climáticos negativos asociados a las emisiones. Esto puede lograrse mediante instrumentos como las medidas de fijación de precios del carbono, reglamentaciones de eficiencia energética como las normas mínimas de rendimiento y los códigos de construcción, y la reducción de los subsidios a los combustibles fósiles que no hacen un aporte significativo a nivel social. Los Gobiernos también pueden promover políticas que estimulen las nuevas tecnologías de ahorro de energía, como los subsidios a la investigación y el desarrollo. En los países que siguen dependiendo en gran medida de la producción de combustibles fósiles, es vital que se produzca una diversificación económica.

 

Para obtener más información, sírvase visitar la página web www.bit.ly/wespreport. Persona de contacto para los medios de comunicación: Dan Shepard, perteneciente al Departamento de Comunicación Global de las Naciones Unidas (shepard@un.org, +1 (212) 963-9495)